Forzarse o esforzarse

01.10.2017

 Hay una gran diferencia entre forzarse o esforzarse. Esforzarse por conseguir algo es bueno y positivo, pero forzarse es negativo.

A menudo, nos proponemos una meta y nos forzamos a alcanzarla. Nos da igual el camino, nos da igual cómo nos sentimos en el proceso y, la mayoría de las veces, no alcanzamos la meta porque la acabamos asociando a algo negativo. Sin embargo, si nos ponemos una meta y procuramos hacer el camino a nuestro ritmo, llegaremos a disfrutarlo y, con nuestro esfuerzo, cuando nos demos cuenta habremos alcanzado la meta. Por lo tanto, "no es tan importante llegar a la meta como disfrutar del camino"

El aprendizaje no es una cosa de dos días. No puedo proponerme aprobar de hoy para mañana un máster, si el máster es de dos años, seguro que tardaré dos años o un poco más. No importa lo que tarde, lo que importa es disfrutarlo, aprender de ello y conseguirlo, sentirte bien y recompensado.

Forzarse es una parte de nuestra conducta, que se debe a muchos factores: una educación que nos presiona para luchar por ser los mejores, que fomenta la competitividad, en lugar de fomentar que cada uno sea lo que quiera ser, independientemente de si es mejor o peor que los demás; una sociedad que nos arrastra a sus propios valores y modas, en lugar de fomentar la reflexión y el autoconocimiento de lo que uno mismo quiere y desea hacer con su vida; y, además, esa estúpida creencia de que si no sufres es que no te estás esforzando.

A nuestra academia vienen muchos alumnos que se fuerzan a conseguir objetivos en tiempos muy cortos; con muy poca ilusión porque no es lo que quieren, es lo que toca; y, como consecuencia, acaban muy cansados con aquello que hacen y completamente desmotivados.

En estos casos siempre les pedimos tiempo, no para nosotras, sino para ellos; porque si ellos se fuerzan en un objetivo, no disfrutan del aprendizaje, que, aunque no lo creáis es algo muy bonito y muy gratificante. Si ellos se fuerzan, nos fuerzan a nosotras y no acabamos disfrutando de la clase, que es uno de los principales objetivos de nuestro trabajo. Si el alumno disfruta de la clase es mucho más sencillo que, sin darse cuenta, alcance sus objetivos.

Cuando te fuerzas, te estás castigando.

Sin embargo, esforzarse es dar cada día un poquito más de lo que ya damos. En el aprendizaje, esforzarse es la actitud que tenemos por intentar aprender cosas nuevas, poco a poco, con constancia. Hoy en día no es habitual ver a una persona hacer un pequeño esfuerzo diario por conseguir algo a largo plazo, que sería lo ideal. Esforzarse es dar pasos pequeños para lograr cosas grandes.

El esfuerzo no conlleva un disfrute. Sin embargo, no se acaba percibiendo como un castigo, o algo pesado, que pueda acabar con nuestra salud.

A nuestros alumnos les pedimos esfuerzo, sobre todo en clase, en muy pocos casos en casa. El esfuerzo consiste simplemente en intentar aprender un poco más cada día, no tiene por qué ser algo mucho más difícil, sólo un pequeño paso.